Ingredientes para dos mini tartas
3 cucharadas de queso mascarpone (125gr)
100ml de nata para montar
5 o 6 galletas
azúcar
chocolate fondant y un poco de leche
Preparacion:
Lo bueno que tiene esta receta de mini tarta de queso mascarpone y chocolate es que es bastante sencilla de llevar a cabo. Otro cantar es que la presentación quede perfecta. Ya veis que la mía deja un poco que desear. Pero os aseguro una vez probéis una cucharada no podréis parar hasta dejar la tarrina limpia.
Para empezar, rallamos el chocolate o, en su defecto, lo cortamos en trozos muy pequeños. Para fundirlo, podemos hacerlo de dos maneras. O bien lo colocamos 30 segundos en el microondas, removemos, repetimos la operación y lo mezclamos con un poquito de leche, o bien lo fundimos en un cazo a fuego lento, añadiendo la leche al principio para que no se pegue mucho y nos dejemos la mitad del chocolate en el cazo. Luego reservamos y dejamos enfriar.
Ahora es el turno de la masa de galleta para el fondo de la tarta. Trituramos con ahínco las galletas y añadimos al polvo resultante un poco de leche. Removemos bien hasta que se haga una masa espesa y reservamos.
Lo siguiente que debemos hacer es preparar la parte más importante de la receta, el corazón de queso mascarpone. Para ello, batimos en un recipiente preferiblemente frío la nata y el queso mascarpone. Cuando se haya espesado y la nata haya montado un poco, añadimos un poco de azúcar al gusto (2 cucharaditas va bien) y terminamos de batir.
El proceso de batido es conveniente hacerlo a la mínima velocidad y durante muy poco tiempo (30-40 segundos en total). No queremos que la nata se monte mucho, sino que quede algo parecido a una mousse.
Para terminar ya solo queda colocarlo todo en la tarrina. Al fondo una base de masa de galleta, de unos dos o tres milímetros de espesor; luego el queso mascarpone, para lo que podemos valernos de una manga pastelera, así dejaremos huecos para que luego se expanda un poco al enfriar en la nevera; y por último el chocolate fundido, que extenderemos con mucho mimo para que no se mezcle con el queso.
Lo más difícil de todo es resistir la tentación de comérselo en ese mismo instante y conseguir mantenerlo en la nevera un par de horas para que coja cuerpo. Un esfuerzo que merece la pena, cuanto más tiempo pase en la nevera, mejor estará.